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	<title>Soy Álvaro Sánchez</title>
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	<title>Soy Álvaro Sánchez</title>
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		<title>Cuando la vida pesa</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/cuando-la-vida-pesa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:52:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Sabes cuántas veces habría que doblar una hoja de papel sobre sí misma para que consiguiese llegar a la luna? Tu intuición te dirá que miles. Tu intuición se equivoca: son 42. Esto se debe a lo que se conoce como crecimiento exponencial. Al principio el cambio es prácticamente imperceptible. Poco a poco la curva [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Sabes cuántas veces habría que doblar una hoja de papel sobre sí misma para que consiguiese llegar a la luna?</p>
<p>Tu intuición te dirá que miles. Tu intuición se equivoca: son 42.</p>
<p>Esto se debe a lo que se conoce como crecimiento exponencial. Al principio el cambio es prácticamente imperceptible. Poco a poco la curva de crecimiento va aumentando y cuando comienza a hacerlo con fuerza se vuelve rápidamente casi vertical.</p>
<p>Así se siente un poco la vida últimamente. Todo está cambiando. Todo evoluciona rápido. Y tú mientras tanto haces malabares por llegar al final del día con la mayoría de tareas pendientes (todas, ya se sabe, sería pedir demasiado).</p>
<p>Tengo amigos que, en la confianza, comparten: siento que la vida me arrastra.</p>
<p>Y es que a pesar de que seguimos la fórmula que nos fue dada, a pesar de que cumplimos con las expectativas sobre nuestra generación (estudios, trabajo, dieta, ejercicio&#8230;), a pesar de que vivimos en la era de mayor progreso de la historia&#8230; sentimos que la vida pesa.</p>
<p>Somos lo bastante mayores para recordar una vida con más silencio y lo bastante jóvenes para vivir en esta otra donde todo reclama atención al mismo tiempo: los mensajes, las notas de voz, las notificaciones, la comparación, la prisa, la sensación de que siempre podrías estar haciendo algo mejor, respondiendo antes, avanzando hacia una mejor versión de ti que nunca termina de llegar.</p>
<p>Todo se ha ido acelerando de una forma casi absurda.</p>
<p>Y a ti mientras se te acumulan los whatsapps. Y escuchar ese audio se te hace un mundo. Y la casa te pide que no te descuides porque las lavadoras se acumulan, el suelo pide Conga y la cama no va a hacerse sola.</p>
<p>El otro día hablábamos en el parque los amigos, mientras los niños jugaban: qué historia fue aquello del apagón. El país entero obligado a frenar durante un día porque la electricidad nos dejó tirados. Pero qué tirados. Si el confinamiento nos había obligado a estar en casa, el apagón nos invitó a salir a la calle. Total, no tenía sentido quedarse dentro o en la oficina. Si querías saber de alguien, no te quedaba más remedio que echarte ahí afuera y salir en su búsqueda.</p>
<p>Decía Tyler Durden: «En el mundo que imagino se cazarán alces en los bosques húmedos de los cañones que rodearán las ruinas del Rockefeller Center.»</p>
<p>Siempre me produjo una nostalgia infinita esa visión. Quizá no sea el mundo que quiero pero entiendo por qué alguien lo imagina.<br />
Creo que hay algo en nosotros que de vez en cuando necesita que todo se detenga. No por catástrofe. Solo por silencio. Para recordar que existimos fuera de las pantallas, fuera de las métricas, fuera de esa carrera en la que nadie leímos bien la letra pequeña al entrar.</p>
<p>El apagón duró un día. Y en ese día salimos a la calle, llamamos a las puertas, nos sentamos en los portales. Nadie esperaba respuesta inmediata porque nadie podía darla. Y paradójicamente, fue un buen día.</p>
<p>Quizá hay algo ahí que aprender.</p>
<p>No que la tecnología sea el enemigo, ni que haya que volver a las cavernas. Sino que llevamos tanto tiempo adaptándonos al ritmo de las máquinas que hemos olvidado cuál era el nuestro.</p>
<p>Y el nuestro era más lento. Y tenía huecos. Y en esos huecos cabían cosas que ahora no caben: el aburrimiento fértil, la conversación que no va a ningún sitio, la tarde sin producir nada.</p>
<p>Quién sabe si en estos tiempos que vivimos, en los que parece que todo avanza menos nosotros, nuestra mayor tarea no sea conseguir más sino aprender a volver. Volver a lo que siempre estuvo ahí, esperando, mientras nosotros mirábamos la pantalla. Volver a lo que éramos cuando bastaba con estar. Volver, a rastras si hace falta, a lo que de verdad importa.</p>
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		<title>Quien te sostiene</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/quien-te-sostiene/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:52:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nos han vendido durante tanto tiempo la idea de que la felicidad se conquista en solitario (tú contra la montaña, clavando esa bandera en la cima), que se nos olvida lo obvio: que lo humano se arregla con humanos. Que lo de tener metas, disciplina, logros… está muy bien y que construirse a uno mismo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nos han vendido durante tanto tiempo la idea de que la felicidad se conquista en solitario (tú contra la montaña, clavando esa bandera en la cima), que se nos olvida lo obvio: que lo humano se arregla con humanos. Que lo de tener metas, disciplina, logros… está muy bien y que construirse a uno mismo es tarea obligatoria en los deberes de la vida, pero que al final del día, lo importante no es tanto lo que consigues, sino con quién lo celebras… y quién te sostiene cuando no lo logras.</p>
<p>Yo quiero pensar que soy un poco de la sensatez de Nico, de la ética de Pili y Rocío, de la bondad de Martín. Porque ellos (entre otros tantos que tengo la suerte de llamar amigos) son realmente los que me inspiran a ser la persona que quiero llegar a ser. Porque un día entendí que uno afina su brújula con las conversaciones que va teniendo con los suyos: qué menos que rodearte de aquellos que realmente te eleven.</p>
<p>Hay un estudio de esos que atraviesan décadas y generaciones, que llegó a una conclusión muy sencilla: lo que más determina la felicidad, la salud y hasta la longevidad no es el dinero, ni la fama, ni el currículum; es la calidad de nuestras relaciones.</p>
<p>La calidad, no la cantidad.</p>
<p>No hablo de la agenda llena, ni de grupos de WhatsApp ardiendo, ni de estar “al día” con todo el mundo. Hablo de algo más íntimo, más raro si quieres: de esas amistades que no te piden que seas una versión editada de ti mismo.<br />
Aquellas que te hacen pensar: “esta persona me hace bien”, “yo a esta persona quiero cuidarla”.</p>
<p>Hay también algo profundamente nuestro en todo esto: la vida en comunidad como una forma de medicina. La mesa como altar. El barrio como red. La costumbre de “ir a tomarnos algo” sin otro motivo mas que estar. Porque las risas se contagian y las penas se reparten. Y al repartirse, pesan menos.</p>
<p>Yo no sé si la vida va de sumar logros o de restar soledades (cada vez confío en lo más sencillo).<br />
Lo que sí sé es que mi mayor riqueza se llama “los míos”. Con ellos, hasta lo difícil se vuelve más llevadero.</p>
<p>Y eso, con el tiempo, es lo que da sentido a todo.</p>
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		<title>Benito</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/benito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:52:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tengo que reconocerlo: nunca le vi mucho la gracia a su música. Nunca entendí aquello de quién era Tití ni por qué quería saber si tenía muchas novias. Y sin embargo. Cuando amanecí el lunes y vi la que se había montado en la Super Bowl me decidí a poner su último disco mientras contestaba [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo que reconocerlo: nunca le vi mucho la gracia a su música. Nunca entendí aquello de quién era Tití ni por qué quería saber si tenía muchas novias.</p>
<p>Y sin embargo.</p>
<p>Cuando amanecí el lunes y vi la que se había montado en la Super Bowl me decidí a poner su último disco mientras contestaba emails y comenzaba la mañana. Todas pasaron más o menos desapercibidas (Dios me libre de menospreciarlas; era mi primer día de trabajo después de unas vacaciones y la cabeza estaba en mil otras cosas) hasta que una se abrió paso, me agarró de la solapa e hizo que parase lo que fuera que</p>
<p>estaba haciendo. Volví al principio. Subí el volumen:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quieren quitarme el río</p>
<p>y también la playa.</p>
<p>Quieren al barrio mío</p>
<p>y que abuelita se vaya.</p>
<p>No, no suelte&#8217; la bandera</p>
<p>ni olvide&#8217; el lelolai</p>
<p>que no quiero que hagan contigo</p>
<p>&#8230;lo que le pasó a Hawái.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y ahí me desarmó.</p>
<p>Benito no sólo estaba cantando. Benito estaba señalando. Benito estaba avisando.</p>
<p>En medio del mayor escaparate televisivo del planeta, Benito trajo a su gente, se trajo sus sillas de plástico blanco y camioneta y decidió hablar de desarraigo. Decidió hablar de identidad. Un puertorriqueño hablándole al imperio desde humilde plantación de azúcar. La cultura latina ocupando centro del relato sin pedir perdón por existir.</p>
<p>Benito no se olvidó de nadie cuando nombró América. Por no discriminar, no lo hizo siquiera con mi país; dejó a un lado rencor rancio de otros para con nosotros y nos hizo parte de fiesta (un tipazo, si me preguntan).</p>
<p>Y todo eso, en los tiempos que corren, también es política. Y la hizo cantando. La hizo bailando. La hizo abrazando.</p>
<p>El perreo convertido en manifiesto en uno de los momentos más turbios de nuestros años.</p>
<p>Benito enseñándole al mundo cómo sí hacer América grande otra vez.</p>
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		<title>Lo de los 36</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/lo-de-los-36/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:51:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nos tocaron 18€ a mis amigos y a mí en el especial de verano. 18 es mayor que 0, así que yo, que soy un optimista empedernido lo considero ya un éxito. Aunque para repartirlos entre los veinte que éramos no tocábamos ni a un café por barba. Menos todavía nos daba para todos los [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nos tocaron 18€ a mis amigos y a mí en el especial de verano. 18 es mayor que 0, así que yo, que soy un optimista empedernido lo considero ya un éxito. Aunque para repartirlos entre los veinte que éramos no tocábamos ni a un café por barba. Menos todavía nos daba para todos los castillos en el aire que sin esfuerzo ninguno nos habíamos montado en estos días con nuestros planes de si nos tocara el gordo: el chalet en la playa, los cruceros, ese coche con todos los extra&#8230; Se cayeron pronto todos como naipes.</p>
<p>Siguiendo con la estela de sueños y deseos, hoy es mi cumpleaños. Y toca pedir un deseo soplando las velas como manda la tradición. Tienen que ser a estrenar -dice Pilar-, nunca reutilizadas. Y yo por más que me esfuerzo y me lo propongo, últimamente sólo consigo pensar en lo que ya tengo más que en seguir pidiendo nada. Como si la gratitud fuera tan fuerte que deslumbrara todo lo demás.</p>
<p>&#8212;-</p>
<p>Y es que joder vaya suerte.</p>
<p>Qué suerte de amigos hechos ya familia, con los que te agarraste de la mano hace veintitantos años (algunos incluso más) y ahí siguen a día de hoy, siendo ya una extensión más de ti. Y qué suerte de esos otros también que llegaron más tarde y los uniste como esquejes para verlos hoy seguir creciendo.</p>
<p>Qué suerte abrazar a mi madre. Hablar con ella siempre que quiero.<br />
Qué suerte tener hermanos. Siempre he sido team a favor de tener hermanos. Tus primeros aliados y compañeros de juego. Qué bonito ver que ese tablero se expande ya en realidad durante toda tu vida y sabes que pase lo que pase, no juegas solo.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>La mente es también jodida, claro, y busca la mella. Y me recuerda que todo, todo no; que falta mi padre, que hoy tendría que haber estado según los cálculos que yo me hice (como si algo así estuviera en nuestra mano; qué ingenuidad la nuestra). Pero uno aprende (con trabajo, mucho trabajo) a darle la vuelta a ese dolor y decir también que qué suerte; qué suerte que coincidimos un buen ratito en esta vida. Qué suerte de contar ya para siempre con su recuerdo y de, quiero pensar, llevar trocitos de su personalidad ahora ya en la mía. Pero lo más importante: qué suerte que lo abracé fuerte y le dije tantas veces lo mucho que lo quería.</p>
<p>&#8212;-</p>
<p>Qué suerte quererme. Mirarse uno al espejo (con todas las lentes) y así, también con sus miedos, sus dudas y cicatrices, saber decir a boca llena vaya tío.</p>
<p>Qué suerte despertar en Conil con el océano de frente. Cenar pescaíto, atún de Almadraba o coquinas con los tuyos, con la piel más tostada y algo tirante oliendo a after-sun.</p>
<p>Qué bonito los recuerdos que vamos creando. Como el de haber conseguido juntar tanta gente bonita en algo tan nuestro como una caseta de feria. Combinar ingredientes como coraje, desvelos, charlas de barra, albero y mucho rebujito para dar vida a un rinconcito que verá ya (esperemos) muchas ferias que están por venir, creando estas a su vez y de manera un tanto poética, cientos de momentos y recuerdos también.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>Y entonces es cuando te paras, miras a tu alrededor, y piensas: ¿pero qué más quieres, chaval? Si lo tienes todo.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>Hoy es mi cumpleaños y no pido más. O si acaso, como el del chiste: que me quede como estoy. Hoy celebro lo que soy y muy importante también a los que contribuís a que sea.</p>
<p>Porque no creo en eso de «a pesar de los años», como si estos fueran losas que van sellando nuestra vida, sino que los recibo honrado, uno a uno, como oportunidades enormes que son de seguir construyendo esta suerte.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>Tanta, tanta, que no sepas qué más pedirle a la vida.</p>
<p>Feliz cumpleaños a mí.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Junio</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/junio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:51:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace ya unos días me crucé en el bus con una cita que no logro encontrar ahora en Google (ojalá en un giro inesperado de los acontecimientos fuera creación de mi propia mente) que decía: el mundo está lleno de formas de belleza, el arte está en saber apreciarlas. Y lo reflexiono ahora en el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya unos días me crucé en el bus con una cita que no logro encontrar ahora en Google (ojalá en un giro inesperado de los acontecimientos fuera creación de mi propia mente) que decía: el mundo está lleno de formas de belleza, el arte está en saber apreciarlas.</p>
<p>Y lo reflexiono ahora en el fin de semana, cuando junio ya se ha ido y tengo la sensación de no ha pasado ni ha saludar. Pero sí lo ha hecho. Lo ha hecho precisamente con esas formas de belleza que ha ido poniendo ante mí una tras otra para después hacer mutis por el foro cuando todavía las estoy procesando.</p>
<p>Junio llegó de una de las maneras más bonitas que puede haber: en forma de feria. Con toda su parafernalia: sus preparativos y estrenos de ropa, el cambio de menú en casa por uno más batallero que te va a abrazar a las cinco o las seis de la mañana cuando llegues de haberlo dado todo… Su propio ritmo incluso, porque en la feria el tiempo corre diferente.</p>
<p>Cuando intento explicar de alguna manera (nunca con éxito) a mis amigos extranjeros qué es la feria, sólo alcanzo a decir una frase: «es la semana más feliz del año, donde todo lo que hacemos es cantar, bailar, comer y beber».</p>
<p>Donde te reencuentras con seres queridos en el barullo de la barra, mientras tú estás esperando una ración de delicias de pollo y ella otra jarra de rebujito y mientras esperáis, resolvéis en escasos minutos lo de no haberos puesto al día en los últimos tres años.</p>
<p>Donde rompes con otros esa barrera de te conozco de aquí del pueblo de toda la vida y nunca hemos hablado pero deja que te invite a algo y vamos a contarnos la vida.</p>
<p>O donde te vuelves esa persona que ve a alguien sudando la gota gorda después de saltar contigo alguna de Estopa y le extiendes el abanico y se convierte en tu mejor amigo. Me encanta ser esa persona.</p>
<p>Este año fue especial además por concederme la oportunidad de pasear una vez más por la feria con mi padre. Y es que alguien se me acercó con un papel en la mano y me dijo: quería enseñarte esto. Quédatelo.<br />
Y allí estaba mi padre, en la fotografía del panfleto del 30 aniversario de aquella caseta, con sólo tres años más de los que tengo yo ahora, con toda la sonrisa de mi hermano, celebrando una feria especial para él y sus amigos. La primera de su caseta.<br />
Se me saltaron las lágrimas, por supuesto. Le di las gracias, me lo guardé en el bolsillo de la chaqueta, ese que está cerquita de donde laten las cosas bonitas y se lo fui enseñando aquel día a todo el que quiso escucharme (todo gente buena que se alegró conmigo y supo apreciarlo).</p>
<p>Junio me ha regalado mi primer domingo de Betis. Un paseo en bus hasta la Palmera con una clara mayoría de camisetas verdiblancas. Padres con hijos, amigas, parejas&#8230; Era bonito verlos a todos celebrar esos ritos cotidianos. Da igual de qué equipo seas, lo que importa es el sentimiento de pertenencia a algo más grande que tú. Yo, sintiéndome muy externo pero bien acogido, los observaba.</p>
<p>Fue muy bonito el momento en que entré al campo; casi mágico. Mi impresión de ver a tanta gente junta se atropelló con el momento en que se levantaron todas al unísono a cantar el himno. Como si aquellas cincuenta y tantas mil personas hubieran estado todas compinchadas para regalarme aquel momento conforme entrase. Y yo me quedo atónito de que un ruido tan ensordecedor pudiera ser tan hermoso a la vez.<br />
Aquel día el Betis no ganó (tampoco le ganaron) y no pasa nada. Uno se casa con esto a sabiendas del manque pierda.<br />
En el viaje en moto de vuelta a casa (yo iba de paquete, que no soy yo de esas personas tan guays que conducen moto) me fijé en la luna, que estaba enorme y brillante y se escondía entre nubes de una manera tétrica. El tráfico y las farolas de la carretera la hacían menos espeluznante. Me pregunté si mi acompañante la habría visto. Supongo que no podía fijarse demasiado por eso de ir mirando la carretera. Son beneficios de ir de paquete.</p>
<p>Junio también ha traído la tristeza (porque la vida es esto): como un crujir que toca ahí donde habita el miedo y la pena más honda y durante varios días altera nuestra percepción de todo, revelando colores más intensos y todo se siente a flor de piel. Todo es más brillante; valoramos todo más intensamente.</p>
<p>Junio han sido muchas veladas en el barrio con los amigos. Una cerveza un martes cualquiera (ojo a eso) para contarnos cómo estamos (qué importante esa pregunta).<br />
La otra mañana en que le enseñaba a Eric el barrio y nos sentábamos delante de dos enteras de aceite, tomate y jamón, me decía: tenéis algo que no existe. Y juro que me lo habría tatuado en aquel momento. Me emocioné (yo es que me emociono fácil; lo llevo bien). Porque me emociona que alguien de fuera valore de una manera tan bonita lo nuestro. Y que no me vengan a decir que si está exagerado, que si sí que existe de otras formas en otros países. La cuestión es que hay muchos sitios (sitios que están muy marcados con mayúsculas en el mapa) que no tienen algo así. Sitios donde la vida se escapa entre metros, atascos y reuniones (de las de Zoom, no de las de cuenta de tiza en la barra). Pero nosotros, en nuestro oasis al margen del resto del mundo, hacemos que funcione.</p>
<p>Junio ha sido casar a mi mejor amigo desde la guardería. Otra vez (que ya lo casé en aquel recreo del colegio a modo de juego cuando no levantábamos más de un metro del suelo) pero esta vez para la buena y definitiva. Y celebrar toda la noche brindando en una mesa larga con los amigos que más queremos. Olía a dama de noche.</p>
<p>Junio por último ha sido caminar por mi ciudad con miles de personas ondeando banderas de colores por la libertad de amar. Sin sentir miedo. Qué poco valor le damos a eso y qué fácil poder perderlo.</p>
<p>La vida es un poco junio. Te va poniendo todas estas formas de belleza sin que tú seas consciente de cómo va pasando. Cuando aún las estás procesando, ya todo ha concluido. Como un Macondo lleno de magia, belleza y cotidianidad que en su último momento arremolinará todos aquellos recuerdos, aquellas ferias, las risas, las penas… en un enorme torbellino y desaparecerá, dejando sólo silencio atrás.</p>
<p>Pero por un instante, tan pequeño como mota de polvo en el universo del tiempo, esa belleza existió.</p>
<p>Y el arte está en saber apreciarla.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Sin rastro de Ítaca</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/1041-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:51:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este año ha sido el primero en mucho tiempo en el que no hago la lista de propósitos del año nuevo. Me estresa marcar obligaciones, establecer sendas por donde caminar en los próximos meses. A mí dejadme, que no sé lo que voy a hacer esta tarde. Adri dice que sí la he hecho, solo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://soyalvarosanchez.com/1041-2/">Sin rastro de Ítaca</a> se publicó primero en <a href="https://soyalvarosanchez.com">Soy Álvaro Sánchez</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Este año ha sido el primero en mucho tiempo en el que no hago la lista de propósitos del año nuevo. Me estresa marcar obligaciones, establecer sendas por donde caminar en los próximos meses. A mí dejadme, que no sé lo que voy a hacer esta tarde.</p>
<p>Adri dice que sí la he hecho, solo que es una más mental, no de las que se escriben con lápiz y papel, enfocada a mantener lo que ya estoy construyendo: los ratitos de calidad con los míos, mi rutina con el deporte, quererme más y mejor sin depender de nadie. Seguir descubriéndome.<br />
Puede ser. Puede que haya encontrado una estación de este viaje en la que quiero quedarme un ratito más, saborearla despacito, sin preocuparme para nada de la parada siguiente.</p>
<p>Forma parte del proceso, supongo. Lo mismo es que después de marcar y conseguir tantas metas, también hay sitio para parar y disfrutar de las que ya llevas. Que igual que hay un tiempo para sembrar, también tenemos que darnos el tiempo de recoger. Ya llegarán otras temporadas de siembra.</p>
<p>Y ahora que escribo esto me acuerdo del poema de Ítaca, que Migue nos descubrió la otra noche:</p>
<p>(…) no apresures nunca el viaje.<br />
Mejor que dure muchos años<br />
y atracar, viejo ya, en la isla,<br />
enriquecido de cuanto ganaste en el camino<br />
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.</p>
<p>Yo que he hablado tanto de la marcación de objetivos y de la importancia de tener siempre una Ítaca en el horizonte que te guíe, ahora se vuelve para mí un espejismo que se esfuma. Y me centro mejor en cada paso del viaje; en dar cada uno como me vaya saliendo del alma, aunque esté fuera de ruta.<br />
Oh, well; the irony. No sería auténtico si no estuviera yo también aprendiendo de todo esto.</p>
<p>Cuando hoy me he despertado me he pegado una hora entre las sábanas. Y he cogido el móvil y hecho una lista de cosas que estaría bien hacer hoy para sacarle provecho al domingo. Esas que no he hecho durante la semana. Y acto seguido he dejado el móvil a un lado y me he venido a desayunar al balcón y ponerme al sol como los lagartos sin un reloj que me cuente las horas.</p>
<p>Porque esas tareas de mi lista&#8230; pues bueno, ya se harán. Pero es que este solito tan bueno de media mañana se va. Y dice el del tiempo que lo mismo mañana llueve.</p>
<p>Ya se harán.</p>
<p>Y es que yo estoy en un momento en el que lo mismo va a costar cuadrar vernos la semana que viene para tomarnos algo pero si quieres que nos echemos una cerveza ahora, te veo en un ratito.</p>
<p>Dejémonos fluir.</p>
<p>Los que me quieren me lo aceptan con mucha sorna pero con más cariño</p>
<p>Me pregunto si será cosa de la pandemia. De habernos enganchado a aquella incertidumbre que se cargó de golpe todos aquellos planes que nunca ocurrieron, y ahora queremos mantenernos así. Sin una agenda. Viviendo un día después del otro.<br />
Que hemos aprendido a hostias a apreciar el momento presente y dejarnos de tantos pajaritos en la cabeza.</p>
<p>Mis amigos son así. Cada vez son más los que coinciden en esto. Y también están a los que le falta calendario para llenar con planes, claro. Pues sí, cada uno con lo que mejor le funcione, que aquí todos estamos haciendo lo que podemos.</p>
<p>Que viajes hay muchos<br />
y aquí cada uno está viviendo el suyo.</p>
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		<title>Fotografías de mañanas disfrutonas</title>
		<link>https://soyalvarosanchez.com/fotografias-de-mananas-disfrutonas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[DevOmibu]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 11:50:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hoy como tantos sábados, me desperté sin despertador. El móvil no tiene permiso para entrar en el dormitorio, así que me doy el tiempo de irme asentando en el mundo sin más estímulos. Me levanto, abro la ventana y pienso que vaya pedazo de día para el tardeo. Me lavo la cara y me vuelvo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy como tantos sábados, me desperté sin despertador. El móvil no tiene permiso para entrar en el dormitorio, así que me doy el tiempo de irme asentando en el mundo sin más estímulos. Me levanto, abro la ventana y pienso que vaya pedazo de día para el tardeo. Me lavo la cara y me vuelvo sentar en la cama a meditar un ratito. Que no está conseguido el hábito de hacerlo todos los días pero que tampoco hace falta mientras lo haga cuando importa.</p>
<p>Y antes de que la mente se despierte del todo y empiece a divagar, me concentro en todo lo que tengo para estar agradecido: mi familia, mis amigos (qué típico suena y qué especial el caso de cada uno; el mío ha sido la lotería); mi pisito, que es mi templo, ese oasis que me da la paz y la seguridad cuando la mente me pide bajarme un ratito del mundo. Me acuerdo también del ejercicio aquel de “Una vez soñé…”: …que conseguiría un trabajo en Malasia en la empresa de mis sueños; que un día mejoraría ese trabajo por el de organización de eventos, el trabajo por el que tantos suspiraban en esa empresa; que conservaría ese trabajo mientras conseguía la libertad de seguir haciendo mi vida por la parte del mundo que me diera la gana; que me darían la oportunidad de transmitir mi mensaje e inspirar a quien quisiera escucharlo; que viviría el sentimiento de volver a casa de noche de fiesta o cenas en una ciudad tan bonita como Barcelona; que después de una larga y buena época de aventuras me asentaría con los que más quiero para cambiar los fines de semana en playas del sudeste asiático y mochilas por senderos en la sierra o desayunar churros en el barrio; la cervecita de los jueves (y de los viernes) con los míos como tradición imperdonable y excusa para mantener esto tan bonito que tenemos; que tendría amigos (de los de verdad) en varios puertos… Todas esas cosas que una vez soñé que serían y que hoy son.</p>
<p>Y con este subidón, me pongo en marcha, pongo lavadora de blanco y preparo desayuno al sol en el balcón. Y suena Julio de fondo. Y es que estoy tan a gusto que relevo el café y el plato de las tostadas por el portátil para seguir aprovechando el Lorenzo. Y Midori, que vuelve del gimnasio, me hace este robado porque me ha visto tan a gusto que ha dicho “cucha este”.</p>
<p>Y me decido a abrir el WhatsApp y empiezo a organizarme ese tardeo de hoy con los amigos. Y Adri me pregunta si ya me he leído la última carta del Terrés, que hoy nos hace preguntarnos cuál es nuestra zanahoria. Esa razón para seguir adelante. Y yo, que me sorprendo de entender a este hombre cada vez más conforme pasan los años, reflexiono que no sabría decir así a bote pronto cuál es mi zanahoria pero que seguramente está cerca de mañanas como estas en las que pienso: qué a gusto y qué suerte la vida esta.</p>
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