Nos han vendido durante tanto tiempo la idea de que la felicidad se conquista en solitario (tú contra la montaña, clavando esa bandera en la cima), que se nos olvida lo obvio: que lo humano se arregla con humanos. Que lo de tener metas, disciplina, logros… está muy bien y que construirse a uno mismo es tarea obligatoria en los deberes de la vida, pero que al final del día, lo importante no es tanto lo que consigues, sino con quién lo celebras… y quién te sostiene cuando no lo logras.
Yo quiero pensar que soy un poco de la sensatez de Nico, de la ética de Pili y Rocío, de la bondad de Martín. Porque ellos (entre otros tantos que tengo la suerte de llamar amigos) son realmente los que me inspiran a ser la persona que quiero llegar a ser. Porque un día entendí que uno afina su brújula con las conversaciones que va teniendo con los suyos: qué menos que rodearte de aquellos que realmente te eleven.
Hay un estudio de esos que atraviesan décadas y generaciones, que llegó a una conclusión muy sencilla: lo que más determina la felicidad, la salud y hasta la longevidad no es el dinero, ni la fama, ni el currículum; es la calidad de nuestras relaciones.
La calidad, no la cantidad.
No hablo de la agenda llena, ni de grupos de WhatsApp ardiendo, ni de estar “al día” con todo el mundo. Hablo de algo más íntimo, más raro si quieres: de esas amistades que no te piden que seas una versión editada de ti mismo.
Aquellas que te hacen pensar: “esta persona me hace bien”, “yo a esta persona quiero cuidarla”.
Hay también algo profundamente nuestro en todo esto: la vida en comunidad como una forma de medicina. La mesa como altar. El barrio como red. La costumbre de “ir a tomarnos algo” sin otro motivo mas que estar. Porque las risas se contagian y las penas se reparten. Y al repartirse, pesan menos.
Yo no sé si la vida va de sumar logros o de restar soledades (cada vez confío en lo más sencillo).
Lo que sí sé es que mi mayor riqueza se llama “los míos”. Con ellos, hasta lo difícil se vuelve más llevadero.
Y eso, con el tiempo, es lo que da sentido a todo.